domingo, 29 de enero de 2012

Dicen que el hombre es el único animal que cae dos veces sobre la misma piedra. Yo no estoy de acuerdo. En mi caso por lo menos, no. No es que yo haya caído dos veces en la misma piedra, es que soy tan imbécil que cada vez que veo la piedra en mi camino, en vez de esquivarla, intento pasar por encima de ella; pensando, así, que voy a poder pasar sin hacerme daño. No. Error. Cuanto más intento esquivarla, más daño me hago.
Y parece que hay algo mirándome ahí arriba, una especie de demonio maligno que cada vez que voy a esquivarla, cada vez que estoy a punto de girar a la derecha para no volver a cometer el mismo error, hace que me falle la dirección del coche y vuelva a chocarme.
Pero tengo que ser fuerte, tengo que girar con todas mis fuerzas hacia la derecha y si no puedo controlar el volante, tengo que parar el coche, dar marcha atrás y volver a intentarlo. ¿Que al intentarlo otra vez vuelve a fallarme el volante? No pasa nada, se vuelve a intentar. Y si tras mucho intentarlo no lo consigo, siempre podré bajarme del coche e ir andando.

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