miércoles, 29 de febrero de 2012

Esta mañana he ido a echarme espuma en el pelo y, al ver que se había acabado, he cogida otra, la que me compré este verano de vacaciones. Ese olor me ha llevado al verano pasado. Concretamente, a aquellos maravillosos días de agosto. Desde ese instante, me he sentido transportada durante toda la mañana a aquella hamaca que hicimos nuestra, sentía que tú me abrazabas mientras me decías al oído que me ibas a echar de menos, que me llamarías cada día, que querías que me acordara de ti en la playa. ¿Te acuerdas? Parece una tontería, pero mientras en la pizarra aparecían fórmulas de trigonometría, yo podía sentir tus dedos enredándose en mi pelo, tu respiración en mi oído, tus labios en mi cuello. Fueron unos días buenos, tal vez más que eso, pero todo tiene su final. Y aquí estoy ahora, chutándome recuerdos con olor a espuma del pelo, con olor a amor.

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